El artículo 2 de la Convención Marco sobre Cambio Climático establece que el objetivo último de la misma es "lograr la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático". Ese nivel debería alcanzarse en un plazo suficiente que garantice la adaptación natural de los ecosistemas al cambio climático, asegure que la producción de alimentos no se vea amenazada y permitir que el desarrollo económico prosiga de manera sostenible". Sin embargo, la Convención no especifica cuáles deberían ser esos niveles de concentración, ni en qué plazo de tiempo deben alcanzarse.
El Protocolo de Kioto dio un paso más al establecer un compromiso cuantificado y vinculante de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para los principales países desarrollados. Los compromisos de reducción de emisiones se fijan por periodos, el primer periodo de compromiso abarcaba los años 2008-2012 y el segundo, el periodo 2013-2020.
No obstante, pronto se puso de manifiesto la necesidad de contar con régimen climático global que incluyera a todos los países en los esfuerzos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
En este contexto, el Acuerdo de Paris, en vigor desde 2016, constituye el principal instrumento internacional de lucha contra el cambio climático. Cuenta con tres grandes objetivos a largo plazo:
- Mantener el incremento de la temperatura media global por debajo de los 2ºC respecto a los niveles preindustriales, y de hacer esfuerzos para tratar de limitar el calentamiento global a 1,5ºC.
- Aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático y promover la resiliencia al clima y un desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero.
- Asegurar la coherencia de todos los flujos financieros con un modelo de desarrollo resiliente al clima y bajo en emisiones.
El Acuerdo se basa en un mecanismo de ambición por el que, cada cinco años se debe hacer un balance mundial (Global Stocktake o GST por sus siglas en inglés) sobre el cumplimiento de sus tres objetivos a largo plazo y definir próximos pasos a dar de cara a alcanzar la neutralidad climática en 2050.
Una característica fundamental del Acuerdo de París es la obligación de que todos los países, cada cinco años, empezando en 2020, envíen a Naciones Unidas las llamadas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (Nationally Determined Contributions o NDCs por sus siglas en inglés) o planes de lucha contra el cambio climático
Además, cuenta con un Marco de Transparencia Mejorado (Enhanced Transparency Framework o ETF por sus siglas en inglés) a través del cual, por primera vez, todos los países informan de manera transparente sobre las medidas adoptadas y los progresos realizados en la mitigación del cambio climático, las medidas de adaptación y el apoyo prestado o recibido. Este ETF es la espina dorsal del Acuerdo de París ya que proporciona información clave para el GST además de ser fundamental para fomentar la transparencia y la confianza entre países.
Desde la firma del Acuerdo de Paris, se han logrado avances en la reducción de emisiones y cada vez se adoptan más acciones para aumentar la resiliencia ante el cambio climático. Sin embargo, la ciencia sigue alertando de la necesidad de acelerar y reforzar la acción climática para alcanzar los objetivos del Acuerdo y garantizar un futuro más seguro y sostenible.
El Sexto Informe de Evaluación (AR6) del IPCC concluye que no hay duda de que la influencia humana ha sido responsable del calentamiento de la atmósfera, los océanos y la tierra. Además, señala que los cambios sin precedentes observados serán más pronunciados, diversos y generalizados en un escenario de calentamiento de 2 °C que en uno de 1,5 °C.
En este contexto, dar respuesta a los desafíos que plantea el cambio climático se ha consolidado como una prioridad compartida. Los países que conforman la Comunidad Iberoamericana han reforzado progresivamente sus marcos institucionales y normativos en esta materia y participan activamente en los principales procesos de negociación y cooperación internacional sobre cambio climático.
La RIOCC está plenamente integrada en el marco internacional de respuesta frente al cambio climático:
- Entre sus objetivos figura el propiciar la implementación efectiva de las decisiones de la CMNUCC, en particular aquellas sobre adaptación y mitigación.
- Está reconocida como Organización colaboradora del Programa de Trabajo de Nairobi sobre los efectos, la vulnerabilidad y la adaptación al cambio climático.